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El ego del CEO puede matar su empresa

Hoy hemos estado comiendo con unos amigos, los cuales, entre otras cosas, me contaban su experiencia en una empresa de la que han salido con bastante desilusión.

Al parecer, la tiranía de su líder ha hecho fracasar las ilusiones que ciertos componentes del equipo tenían en el proyecto. Tiranía reflejada en la excesiva vigilancia sobre llamadas o usos de redes sociales en la empresa, penalizaciones sobre entregas de proyectos fuera de plazo que afectaban directamente al sueldo de los responsables de su ejecución, mandatos de no hablar o tener relación alguna con excomponentes del equipo que ya no están en la empresa, aunque fuera de ella sean amigos. Incluso en muchas ocasiones amenazas de irse “a la calle” si no acataban las órdenes o simplemente invitaciones del tipo “si no te gusta ya sabes dónde está la puerta” cuando entraban en discrepancias con algunos temas de gestión u operativa.

Mientras me contaban todo esto yo me quedaba de piedra al sentir la dureza de lo que escuchaba, pero por otro lado me sentía reflejado en muchas de esas actitudes déspotas y egoístas que me relataban de su antiguo jefe. Además no se trata de una multinacional si no de una pyme como la mía, del mismo sector tecnológico y de la misma juventud, tanto de la empresa como de los propietarios como de los trabajadores.

Si, debo reconocer que en muchas ocasiones yo también he tenido esas formas de gestionar, y seguramente aún me queden algunos “ramalazos” déspotas y egocéntricos que hoy no me gustan nada y que soy consciente que debo eliminarlos.

Además, ayer mismo escribí sobre la opinión que mucha gente tiene sobre los empresarios, sobre todo en los tiempos que corren, dónde vemos que grandes dinosaurios del mundo empresarial están protagonizando tanto fraude y malas prácticas, y creo que tenemos la obligación de cambiar nuestra forma de gestión para mejorar la calidad de vida en nuestras empresas y poco a poco eliminar dicha percepción de tiranía.

Pero ¿por qué se llega a esto cuando se tiene una empresa? ¿Es realmente la mejor manera de gestionar un equipo? ¿Cómo se puede mejorar la relación que hay entre el bienestar de todos los componentes del equipo y los resultados de la compañía?

Cuando alguien crea una empresa desde cero (es decir, en la mayoría de los ejemplos que puedas pensar), creo que hay dos clases de personas. Por un lado los que ya inician su actividad empresarial pensando en usar dicho modelo de gestión autoritario, porque así lo han vivido con sus antiguos jefes, y creen que es ahora el momento de ser ellos los que tengan el poder. Y por otro lado están los que quieren cambiar el mundo y desean dar a sus trabajadores todo lo contrario a lo que han recibido de sus anteriores superiores, gestionando de una manera comprensiva y entregada pensando más en la calidad de vida de sus trabajadores que en la suya propia.

En el primero de los casos los problemas de equipo y liderazgo surgirán desde el inicio y en el otro extremo lo harán cuando, casi inevitablemente, el modelo de gestión empiece a cambiar hacia el despotismo y la tiranía.

Un líder suele tener de manera innata cierto egocentrismo que provoca una alta dosis de egoísmo. Se suele tender a pensar que como he creado la empresa yo tengo más capacidad que nadie del resto del equipo y por tanto soy más listo, valiente, inteligente y visionario que los demás.

Si a esto le sumas que, tarde o temprano, surgirán problemas de operativa y de estrategia, problemas de equipo, problemas con los clientes, problemas financieros, y problemas de todo tipo, la ansiedad, el stress y la angustia acelerará y potenciará las actitudes déspotas y tiranas. Por mucho que quieras liderar desde la comprensión y desde el “buen rollito”.

Y es entonces cuando al ego del líder se suma un arma mortal que es el sentimiento de poder. Poder de tomar decisiones que nadie podrá cambiar, poder de hacer lo que le de la gana, poder de eliminar a quien le lleve la contraria, ya sea empleado, socio o incluso cliente.

Y es entonces cuando se pierde el norte y se distorsiona la realidad, que principalmente radica en otro principio que queda oculto en el ego. Ese principio se basa en que el poder, el verdadero poder, es del equipo y de los clientes, nunca del líder. Y si esto no se entiende, la empresa corre el peligro de morir.

Yo he pasado por todas esas etapas, tanto en mi vida profesional como en la personal. Me veo reflejado siempre que alguien comenta ejemplos similares, y entiendo perfectamente los motivos de dichas actitudes y los peligros que entrañan. Es más, soy consciente de que todavía afloran en mí muchas de ellas, las cuales intento detectar y modificar por la buena salud de la empresa como entidad, del equipo como personas y de mi mismo.

¿Y cómo cambiar estas actitudes mejorando la salud emocional y los balances de la empresa? Pues no tengo la clave todavía pero puedo asegurar que primero cambiando muchos pensamientos que están grabados a fuego en el inconsciente del emprendedor o empresario, tanto hacia los compañeros como hacia los clientes, como hacia los amigos y familiares.

Crear una empresa no te convierte en el centro del mundo, sobre todo si dicha empresa tiene éxito. Pensar que ese éxito es cosa tuya es de bobos puesto que, por muy inteligente que sea alguien, nadie consigue nada solo.

Deberíamos dejar atrás el ego y preguntar más al equipo cómo se sienten, cómo piensan que pueden mejorar su vida profesional, cómo se ven en la empresa, cómo les gustaría que fuera su día a día, cuales son sus objetivos y cuales les gustaría que fueran los objetivos del equipo en conjunto.

Sería bueno empezar a asimilar la palabra empatía y adoptar la perspectiva de los demás. Dejar de pensar que nuestra perspectiva es la válida porque está intoxicada de nuestro ego. Ver el mundo y la empresa desde los ojos de los demás, sobre todo de los compañeros y de los clientes. Reflexionar sobre lo que hay que mejorar en conjunto y sobre lo que ellos mismos creen que se debe mejorar.

Para ello hay que apartarse de la operativa, facilitar que cada uno libere su potencial, que esté orgulloso de lo que hace, que sea feliz y se sienta protegido y respaldado, que sienta que es realmente importante en el proyecto y por tanto parte vital en la consecución de los objetivos.

En definitiva hablar menos y preguntar más.

Javier Echaleku

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15 comentarios

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  1. Buenos dias:

    He aparecido, no se muy bien como, en tu pagina. En realidad me ha llamado mucho la atención como tratas tu experiencia desde la humildad y el reconocimiento de una gestión sensata en sus inicios.

    Simplemente quería comentar que muchos de los que queremos emprender debemos aprender lecciones como las que has compartido.

    La verdad que da mucho miedo emprender, más aún cuando tu experiencia es mínima (hablo por mi), pero las situaciones de la vida que nos han tenido trabajando para otros, no dan mucho pie a pararse a pensar que es lo que quiero hacer.

    Muchas gracias por tu post

    María

  2. como todo en esta vida…siempre hay dos versiones, habría que escuchar la otra versión, a veces las cosas no son como parecen o como uno las quiere ver…En cualquier caso tienes razón en que hay que saber motivar correctamente a tu equipo y que hay herencias que se quedan grabadas en la cabeza a la hora de dirigir tus equipo, hay que saber coger lo bueno de cada experiencia para cada momento determinado…

  3. He leido vuestro articulo con mucha atecion y me ha parecido muy ameno ademas de claro en su contenido. No dejeis de cuidar esta web es bueno.

  4. Estuve dirigiendo una pyme de 2 programadores.

    Les intentaba motivar, les preguntaba ideas, comodidades, premios por objetivos, … Y nada me funcionó o no lo supe hacer. Hice casi lo contrario que un tirano.
    Al final, la empresa de destruyó por falta de ingresos…

  5. Juanra

    Aplaudiendo con las orejas estoy tras leerte. Tomo buena nota. Gracias por la reflexión.

  6. Socio, montar una empresa que funcione es ta difícil, que no creo que se pueda hacer sin una buena dosis de ego bien gestionado. Enhorabuena 😉

  7. Muy buen artículo.

    Es habitual que los empresarios ‘amateurs’ que vienen del mundo técnico tengan el miedo a que sus trabajadores pierdan el tiempo y dediquen más ímpetu a twitear o estar en el facebook que a la labor encomendada. Creo que esto es algo natural.

    Ahora bien, saber gestionarlo es complejo. Creo que hace falta una buena dosis de confianza mutua y mucha ilusión por parte de los trabajadores y del empresario que debe, siempre, hacer suya la empresa a los trabajadores.

    Por otra parte te diría que si las cosas van mal y no hay ingresos y ves que tu gente está pasándoselo pipa en las redes sociales en lugar de trabajar al 100% por tu empresa es normal adoptar esa actitud, aunque sólo lleve al mal rollo. Yo prefiero, si veo que alguno de mis compañeros/trabajadores no se siente cómodo en la empresa y trabaja a disgusto, mostrarle la puerta y que vaya a otro proyecto que le haga más ilusión.

    Creo que la autoridad siempre debe existir porque sino, la mayoría de trabajadores, se toman más confianzas de las que corresponden.

    Un abrazo y enhorabuena por tu blog.

  8. Si Pablo. Muchas gracias por comentar. Por cierto, tenemos un café pendiente Magento Vs Prestashop jeje

  9. Hola David. Gracias por tu comentario. De todos modos lo que comentas de la falta de ingresos es otro cantar. A ver si un día escribo sobre temas comerciales puros y de cómo el mundo comercial ha cambiado gracias a internet y a la posibilidad de crear y desarrollar marca personal.

  10. Jajajajaja gracias Juanra. Por un momento te he visualizado haciéndolo y casi me parto :p

  11. Gracias socio. Sabes muy bien que eso es lo difícil, saber gestionarlo, pero en ello estamos :)

  12. Hola Josep, bueno, agradecerte el comentario aunque discrepo algo con lo que comentas.
    No creo que sea cuestión de empresario novato si no más bien de gestión de emociones y gestión de equipo :)

  13. Tengo algo que aportar. El jefazo de mi anterior empresa era el tipo más déspota que he visto nunca (laboralmente hablando), cuando lo conocí. Solo estuve unos meses con ellos ejecutando un proyecto, y por vueltas que da la vida, volví a trabajar con ellos cuatro años después, por un período de TRES años más. La clave para poder aguantar tanto tiempo? El tipo había cambiado. En un proceso increíble de superación personal, había logrado erradicar sus temibles arranques, pero eso si, no había renunciado a su modelo de gestión, con una rígida mano derecha. Simplemente puso un poli malo (jefe de proyecto, por cierto), y el jugaba de poli bueno. Realmente funcionó, porque el poli bueno simplemente ejecutaba sus órdenes, pero de un modo mas afable, de ese modo se eliminó la tensión, y su imagen se convirtió en agradable e intachable (no confundir con blandengue), lo cual se agradece mucho en un jefazo. Es una historia de éxito.

  14. Me ha encantado tu honestidad al abordar la problemática del liderazgo.
    Interesante. Saludos Cordiales.

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