Hacer nada para mejorar el rendimiento. En el blog de echaleku

Hacer NADA. Para mejorar los resultados con tu equipo

Hacer NADA, si, así de bestia. Y con la misma cara que te has quedado tú me quedé yo cuando vi el título del libro de John Keith Murnighan. No me pude resistir a comprarlo y a leerlo, y todavía le estoy dando vueltas, interpretando, pensando e intentando aplicar sus teorías.

Hacer: ¡Nada!: Cómo dejar trabajar a su equipo y conseguir grandes resultados

Hacer nada en las vacaciones

Ayer lunes fue mi primer día de vacaciones y he dejado a todo nuestro equipo trabajando en la oficina sin estar yo. Y así será hasta el lunes que viene. ¿Objetivo? Relajarse y cargar pilas (que lo necesito), estar con mi familia, jugar con el peque, reflexionar sobre lo que hago y sobre cómo lo hago, leer, escribir… Tantas cosas por hacer y tan importante tener ese tiempo! Ya lo dice @jmegias en su post “muerte por agotamiento, mala idea“.

Además, esta semana tenemos varias finalizaciones de proyectos y mucho jaleo en la oficina, por nuevos proyectos, nuevas oficinas recién inauguradas, nuevas incorporaciones al equipo, etc, etc, etc.

¿Tú te hubieras ido de vacaciones con este panorama? Si me lo hubieras preguntado a mí hace un año te hubiera dicho que ni loco, vamos, que me quedo sin vacaciones y a currar como un jabato. ¿Y qué hubiera conseguido? Lo mismo o menos. Ahora lo desarrollo.

Hacer mejor Vs hacer mucho

Después de estar media vida trabajando en infinidad de cosas, empresas, proyectos, y lugares, después de tirarme meses (o años) trabajando 16 ó 20 horas diarias y empalmando varios días porque siempre me faltaba tiempo para todo, después de matarme trabajando hasta desfallecer de agotamiento, un día escuché en un curso una frase que cambiaría mi vida para siempre: “para seguir siendo tan desgraciado no hace falta trabajar tanto”.

Entonces entendí que, si no era capaz de rendir al 100% en 8 horas, tal vez tendría que plantearme si estaba trabajando eficientemente o debía mejorar mi modelo de gestión.

Este pensamiento coincidió con la creación de kuombo hace ahora casi 5 años y desde entonces me obsesioné con un modelo de trabajo basado en una máxima; que todo el equipo que entrase a formar parte de la empresa trabajaría un máximo de ocho horas diarias, muy intensas, pero únicamente ocho. Claro está que siempre hay algún motivo, por alguna circunstancia puntual y especial, que hace que alguien deba quedarse unas horas más, pero eso debe entrar dentro de lo excepcional.

Desde el principio conseguimos acercarnos bastante a ese planteamiento con casi todos los integrantes del equipo, pero Laura y yo siempre palmábamos muchas más horas, y días, y fines de semana… Y varios años casi sin percibir un sueldo decente (y a veces ni eso). Éramos emprendedores 🙂

Pero yo seguía obsesionado con la frasecita de marras (ahora no recuerdo la fuente para citarla pero cuando la localice actualizo el post), y siempre buscábamos la forma de respetar un horario normal para poder disfrutar del tiempo libre. Nada fácil, la verdad, pero había que intentarlo.

Un día llegamos a una curiosa conclusión; teníamos tanto trabajo siempre (ya fuera interno o de clientes) que nunca íbamos a estar de brazos cruzados. Nos dimos cuenta de que podríamos tirarnos meses (o años) trabajando de forma continuada, sin dormir ni comer, y seguiríamos teniendo cosas pendientes, trabajos por entregar, proyectos nuevos para empezar, ideas que surgen por el camino y que hay que desarrollar.

Un sin sentido. Pero nos dimos cuenta de que la clave estaba en la dosificación, en la organización y en la planificación. Si éramos capaces de hacer solo 8 horas diarias (10 como máximo), y fijábamos bien los objetivos, podríamos hacer el mismo trabajo en los mismos días y además invirtiendo menos horas y pudiendo disfrutar del tiempo libre.

Entonces tomé una decisión. Debía detectar qué tareas yo hacía peor, buscar gente que las hiciera mejor, y delegar todo el trabajo operativo en profesionales que supieran rendir más trabajando menos.

Realmente fue fácil porque yo nunca he destacado por nada especialmente. Ni soy programador, ni soy diseñador, ni soy de marketing, ni soy analista … Solo soy comercial (y ahora empresario), que me gusta tocar todos los palos, que me llena de curiosidad acercarme a toda esas disciplinas, pero que, siendo sensatos, soy un zoquete en todas ellas.

Y empecé a descubrir algo realmente revelador; efectivamente era un zoquete en la operativa de todas esas disciplinas, porque todos los que se iban incorporando al equipo hacían el trabajo mil veces mejor que yo y en mucho menos tiempo. Y era maravilloso porque sentía que la empresa podría crecer 🙂

Esto que cuento no es algo que ocurra de un día para otro. Como comento, es el proceso de 5 años de intenso trabajo, subidas, bajadas y cambios de rumbo, alegrías y penas, retos y miedos, éxitos y fracasos.

¿Qué hacer para hacer nada?

Y un día se cruzó conmigo el libro que menciono al principio de post y volvió a romperme los esquemas. Llevaba casi 5 años creando un equipo con la idea trabajar unas horas decentes y ahora viene un tío y me dice que no haga nada y que así todo mejorará. “Nada” es un concepto demasiado drástico, pero me mataba la curiosidad.

La realidad hasta entonces era que, por mucho que yo me quisiera apartar de la operativa, siempre acababa enfrascado hasta el fondo en algún lío, hasta el punto de meterme donde otros lo hacen mejor. Bajaba tanto a nivel de detalle que perdía la visión global y molestaba más que ayudaba.

Voy a poner un ejemplo; ya había creado la orquesta, pero en lugar de dirigirla estaba bajando a tocar un rato cada instrumento. Claro, cuando eres hombre orquesta tocas lo que haga falta, aunque el resultado final sea un follón, pero cuando ya tienes a músicos expertos, mejor que les ayudes a coordinarse y a que la melodía tenga sentido y ritmo.

En esto consiste esta metodología, no en irse a la playa todo el año, si no en no hacer nada operativo y dejar que cada músico conozca el instrumento que toca y pueda tomar sus propias decisiones interpretando su partitura y mejorando el resultado final.

En mi caso entiendo que existe una ventaja y es que no soy brillante en nada concreto. He conocido casos de expertos programadores o excepcionales diseñadores que han ido ascendiendo a directores de área, o que incluso han creado sus propias empresas, y que nunca han podido abandonar el trabajo operativo porque son brillantes en su trabajo y eso les hace sentir bien. ¿Cuál es su sitio entonces si les gusta su trabajo y piensan que nadie lo va a poder hacer mejor que ellos?

Yo descubrí varias cosas: Mi sitio está con los clientes y con el equipo, pero no con la operativa. Mi obligación está en trazar, defender y compartir la estrategia, o pivotarla si hace falta, mirando al futuro e intentando anticiparme a los acontecimientos. Mi reto está en facilitar, a cada integrante del equipo, las condiciones necesarias para el mejor desarrollo de su día a día, ya sea a nivel de herramientas, de lugar de trabajo, de ambiente, de equipo o de filosofía. Mi meta está en que todos en el equipo tengan acceso a una mejor formación, que potencie sus habilidades y mejore sus carencias, redundando en una mejor calidad de su trabajo, con una mayor satisfacción para ellos y para el resultado final entregado a los clientes.

Esto hará que, poco a poco, el centro de decisión operativa se pueda deslocalizar de mi persona y que yo pueda ser prescindible al 100% en dicha operativa. ¿Cómo? motivando y potenciando, a cada integrante del equipo, para que tome sus propias decisiones pensando en los objetivos e intereses de la empresa y de los clientes. Confiando en las capacidades de cada uno de manera individual y en su proyección y aprendizaje constante con actitud de mejora.

Cuanto más grande es el equipo más se debería practicar esta metodología ya que es más fácil que la visión global se pierda en los detalles. Pero como digo, estoy aprendiendo este método y espero que algún día pueda contar que, efectivamente, funciona 🙂 … Y si no funciona siempre podemos volver atrás jeje.

Estoy convencido de que mucha gente podrá ver esto con cierta desconfianza, sobre todo teniendo en cuenta que nos encontramos en una etapa complicada tanto socialmente como a nivel financiero. Estoy seguro de que muchos pensarán que es un insulto plantear este método en una cultura en la que nos han metido en la cabeza que hay que trabajar más horas y más días con menos vacaciones. Que descansar es un una falta de respeto y que intentar optimizar el tiempo es una falacia.

Seguramente todo esto sea cierto, pero si no intentamos cambiarlo y ser mejores siendo más felices ¿qué nos quedará después del trabajo? ¿Soledad?

¿Gestionas un equipo de trabajo con esta metodología? Si no la estás aplicando ¿te atreverías a intentarlo?

Javier Echaleku

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20 comentarios

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  1. Isaac Ruiz

    Hola Echaleku,

    Me gustaría aportar una frase que me dijo una vez un director de recursos humanos que sabía muy bien de lo que hablaba y se me quedo grabada en la retina:

    Si no eres capaz de sacar tu trabajo en 8 horas, o bien no vales para el trabajo o bien estas haciendo el trabajo de 2 personas.

    Más razón que un santo!

    Saludos!

  2. Interesante post Javier para la reflexión!

    Si te sirve mi caso, ya que de momento, todavía tengo más años trabajados fuera que dentro de España. ¿Cómo puede ser que cuando trabajaba fuera dedicaba menos horas a mi trabajo y el rendimiento económico era más alto? Esta pregunta guarda cierta relación con el mensaje de tu post.

    Lo he pensado, y he meditado al respecto; ahora que tengo a mi propia cartera de Clientes, mi micro-pyme, el secreto está en la organización y la escala de prioridades. Creo que soy servicial, pero también hay a veces que hay que poner límite para no convertirte en el muñequito de nadie.

    En España cuando te piden algo, es para ayer, cuando te subcontratan como externo esperan que les trates como si sólo estuvieses todo el día para un único Cliente. Al final concluyes: todo se puede hacer pero hay que darle prioridad de importante a lo que realmente es importante y organizar bien el trabajo y al equipo para no trabajar por duplicado. Siento que algunas veces pueda parecer demasiado metódico, pero he comprobado que la gente que siempre va pidiendo cosas con prisas al final no llegas a ninguna parte con ellos, porque suelen ser trabajos caóticos, mal organizados…

    La organización y metodología de trabajo es mi lucha constante, que poco a poco algunos Clientes van entendiendo… y otros no, pero en realidad los que no lo entienden no me importa puesto que no representan al Cliente target que quiero conservar y fidelizar.

    En mi caso, que como sabes, doy soporte de sistemas y consultoría 🙂 Es importante que el Cliente entienda que tu calidad del servicio, depende del SLA (Service Level Agreement) y que tu vas a realizar el mayor esfuerzo para atenderlo con el mejor tiempo posible de acuerdo a unas Condiciones de Contratación (que nadie en España se lee), y que tienes todo el derecho el mundo a organizarte y atender como urgente lo que realmente es y se paga como urgente.

    Y por qué digo esto? Porque en realidad lo que tu Javier estás haciendo es recuperando el espacio que los primeros años perdiste, a base de sacrificio, para mejorar tu calidad de vida. Y eso lo haces a los 5 años porque ya no te da miedo perder o sacrificar a un Cliente si no entiende que tu no te puedes tomar unas vacaciones… pero creo que en los primeros años querías apagar todos los fuegos y estar en todos los “fregaos” de tu Empresa por querer asegurarte que todo cumplía el nivel de exigencia que esperaba el Cliente.

    El problema viene que cuando “mimas” demasiado al Cliente quedas expuesto a que el Cliente interprete que puede hacer de ti lo que quiera, llevarte al limite y -como se suele decir- se “suba a caballo” y exceda lo que sería una relación Cliente/Proveedor razonable; la realidad es que cuando llegas a esa fase es difícil reconducir la situación, el Cliente cree que estás para él únicamente. Creo que para que no pase esto, hay que mostrar las reglas del juego desde el minuto 1 de partido, sólo así no habrán malos entendidos. Es difícil los primeros años porque piensas que tu camino está en hacer todo lo que te piden sin poner “peros”.

    Y estoy de acuerdo, lo mismo cuando tienes equipo, tienes que confiar con ellos ¿Cómo puede ser que tenga tanta gente para no poder escaparte unos días? Si eso ocurre es que no les has imprimido la filosofía del equipo, y si no estás tu no funcionan. Si eso pasa algo va mal, puesto que también pasará si te vas de viaje o te ausentas una mañana.

    Menudo rollo, pero este tema le doy vueltas, al equilibrio entre trabajo y rendimiento, siempre pienso que cuando trabajaba en Reino Unido trabajaba menos horas, rendía más y me pagaban más… algo falla con nuestro modeloen España, me refiero al modelo organizativo de horarios y prioridades (urgencias).

    Felices vacaciones!!

  3. maría conesa

    Y lo dices como si hacer de director de orquesta no fuera ya trabajo suficiente?! En mi opinión (y me falta información, claro) los pasos que estáis dando son acertados, tú “hacer nada” conlleva más autonomía y responsabilidad para tus compañeros, es decir, ser o sentirse más empresa; y sin ese vínculo, trabajar pierde sentido (soy consciente que hoy en día más de uno me daría una colleja al leer esta frase…, el que quiera que me rete a un café y se la desarrollo). Hace unos días leía un artículo sobre un joven arquitecto que había emigrado a Canadá y temporalmente estaba trabajando en un local de comida rápida, y a pesar de que no era “su oficio” se sentía parte de la empresa y muy motivado, cosa que no le pasaba en España por las pésimas condiciones laborales y hasta de trato entre compañeros. En definitiva, no creo que haya otra forma de “hacer empresa” que la de otorgar autonomía y que cada uno vaya “construyendo” su oficio.
    Bueno, y también creo en las “pequeñas vacaciones cotidianas” para mejorar el ritmo de trabajo (que se entienda bien, por dios!).
    Disfruten de su semana de hacer NADA!

  4. Pues entre tu post y el comentario de Paco Colomer, poco más se puede añadir.
    A veces pensamos que somos imprescindibles y lo que realmente hacemos es liarlo todo más.
    El que es imprescindible es el primer prescindible, no se puede depender de una única persona, pero si que debemos saber valorar el trabajo de cada uno.
    Te he comentado en más de una ocasión que da gusto ver el ambiente que trasmite tu empresa y es algo que nosotros también intentamos transmitir a nuestros clientes, claro que no somos perfectos pero cada uno de nosotros puede gestionar mejor su área que si una única persona intenta apagar todos los fuegos.

    Coincido con Paco que en otros países se gestiona mejor el tiempo, la ventaja para los que tenemos una empresa es que tenemos la posibilidad de optimizar la gestión de nuestra propia empresa, por eso es importante que cada persona del equipo se sienta no sólo valorada sino animada a participar y a involucrarse en cada proyecto.

    Así que disfruta del descanso (mi semana será en Agosto y sin coincidir con mi mujer, para no machacar a los abuelos…)

  5. alberto

    Bueno tenía curiosidad por leer el post.

    Sinceramente me ha gustado más el plato central de hoy que el ‘entrante’ de ayer, ya que el librito tiene un título algo amarillista :-)Con lo hoy expuesto sí que estoy de acuerdo, cada uno debe tener autonomía para desarrollar su parte del proyecto, incluso tomar ciertas decisiones. Aunque las reuniones con el pm antes/durante/después, son inevitables, es obvio.

    Pero lo que en realidad me parece leer entre líneas, es la dificultad que tenemos muchos en delegar. En dejar claro el rol de cada miembro del equipo y dejarles hacer, algo en lo que yo también fallo un montón.

    Enfocados al punto práctico de las cosas, yo estoy tratando de aplicar la metodología GTD en el día a día, algo que te aconsejo, y verás como eso de las 8 horas máximo, está garantizado. 😉

  6. Toni Pérez

    Hola Javier! Como me has ‘picado’… ahí va mi comentario. A ver si un día de estos nos vemos y hacemos un ‘cara a cara’ 😉

    Al contrario de lo que anunciabas, estoy totalmente de acuerdo contigo. Pero sólo en la ‘música’… ;-P
    El tema es, como siempre, la implementación y los matices. Ahí es donde igual no coincidimos 😉
    Dos temas que creo que muchas veces fallan al aplicar el modelo que comentas:
    1.- Delegar en una especie de subdirector que está en todo es seguir con el modelo de jefe omnipresente. Muchas veces existe la falsa sensación de que la organización funciona ‘sola’, pero simplemente la dirige otro.
    2.- Una organización, para que funcione como un ‘reloj’, tiene que tener método, orden, estructura y cierta formalidad, sino no funciona. Una empresa no puede gestionarse como una asamblea. Ni tan solo una democracia. No todo el mundo puede opinar de todo. No es operativo. Y en muchos casos, aunque estaría genial, al equipo le falta contexto para poder valorar y tomar decisiones. E insisto, que todo el mundo tenga el contexto es muy ineficiente. Yo he dirigido equipos grandes y no es viable.

    Resumen? Creo que como paradigma está bien. Un poco idealista en mi opinión… pero está bien. Yo creo que es lo de siempre pero con un título sensacionalista: hay que saber delegar.

    Un abrazo, crack!

  7. Genial post !!! “No hi ha res que s’esperi tant com la feina…”

    Salut !!!!

  8. Hola Javier! Ya sabía yo que serías incapaz de desconectar totalmente y centrarte en las vacas 😉 Llevas el mundillo eCommerce en las venas y te tira “demasiao”. Comparto tu postura, aunque no tanto el título. Está claro que lo mejor para que un equipo funcione es que tengan autonomía y decisión que cada miembro esté involucrado al 120% y se sienta empresa, pero esa orquesta necesita al director, aunque sólo sea su presencia. Necesitan saber que tienen ese respaldo. Yo podría caminar sobre una línea de 10cm. pintada en el suelo sin salirme y estaría tranquilo, pero no me atrevería a hacerlo sobre un tablón de 50cm. de ancho a 10 metros de altura. Me daría mucho vértigo, y eso que el ancho sería mucho mayor. Esa es la sensación que debe dar el jefe: respaldo, seguridad y tranquilidad. Que se sientan que están seguros para poder caminar por la línea de 10 cm. sin miedo a caer. Aparte de eso, hay algo que destacaría: esto funciona si hay trabajo. Mucho trabajo. Si no hay trabajo la gente se relaja y no sabe ser su propio jefe. A mi equipo siempre les digo que el mejor jefe que tienen es el trabajo y que cuando más trabajo tienen más y mejor rinden y menos falta les hago… salvo para que sepan que estoy ahí, poniendo la línea sobre el suelo.

  9. Querido Luis. Date cuenta de una gran diferencia entre “no hacer nada” y “hacer nada”.
    La primera implica la NO acción, el abandono, la irresponsabilidad.
    La segunda transmite la acción de delegar, de potenciar, de acompañar, de ayudar, de animar, de facilitar, pero siempre sin entrar en la parte operativa de los más. La idea es dejar que cada uno pueda dar lo mejor de si mismo.
    La finalidad es que el director pueda dirigir. Volviendo al ejemplo del director de orquesta, para que la música suene bien hay que dejar que los músicos hagan su trabajo y “únicamente” dirigir, no tocar instrumentos.
    En este ejemplo “no hacer nada” sería dejar a cada uno a su bola y el resultado un fracaso. “Hacer nada” sería ayudar a que la música suene bien sin tocar ningún instrumento. Para ello basta con conocer a los músicos, ayudarles a que sean mejores, acompañarles…
    Es una gran diferencia 🙂
    Como te digo aún estoy aprendiendo pero te aseguro que pinta bien. Pero no es estar tumbado a la bartola 🙂

  10. Toni, mira el comentario que le he hecho a Luis, creo que complementa el enfoque del post (he avanzado en la teoría y he puesto cosas en práctica estos días).
    También creo que mi explicación en el comentario resta ese sensacionalismo que comentas del título y aclara los conceptos y las diferencias entre “no hacer nada” y “hacer nada”, ya que el segundo se basa en hacer muchas cosas, muchas acciones, pero ninguna operativa.

  11. Hola Alberto, algún día me meteré con el GTD. Lo he escuchado pero no he profundizado, todavía no me siento preparado pero llegará su momento.
    Mira mis comentarios a los demás lectores en los que aclaro los conceptos del título 🙂

  12. Gracias por los comentarios Carlos. La verdad es que es muy gratificante cuando la gente de fuera “respira” el aire que emitimos desde dentro.
    Lo bueno es que es real, no hay nada artificial, es filosofía de vida y de trabajo. Lo cierto es que no somos perfectos tampoco, evidentemente, pero disfrutamos estando siempre en reto permanente y mejora constante.

  13. Gracias María. Será un placer retarte a ese café y debatir 🙂

  14. Madre mía Paco. Tu comentario es un post entero en toda regla y da para sacarle mucho jugo.
    Hay varios conceptos que me gustaría desarrollar, como la diferencia de trabajar en España a hacerlo fuera (aunque en esto no tengo ninguna experiencia) y lo que comentas de los clientes que se “mal acostumbran”, para analizar si la culpa es de ellos o de nosotros al no haber sabido gestionar los límites.
    Gracias por tu comentario.

  15. Pues pese a lo que digan, yo creo que tienes toda la razón del mundo. Hay que dejar hacer sus cosas a los que saben y centrarte en lo que mejor se te da. Así, no “cuestionas” el trabajo de los demás, porque al opinar desde el desconocimiento, puedes generar cierto malestar en el “experto en la materia” y puede sentir que su trabajo no se valora como se debería cosa que hará no sentirse parte del equipo o simplemente esté deseando irse.

    Tengo que decir que tal y como lo veía desde afuera y tal y como lo he podido comprobar por dentro, eres un crack en dirigir orquestas. No sé si ha sido por todo esto que comentas en el post, pero yo desde el primer día me he sentido parte del equipo, se me han dado ciertas responsabilidades y he sabido lo que ello suponía. A mí eso, me ha motivado desde el principio y creo que al igual que a mí me ha servido para trabajar más motivado, con el resto pasa igual.

    Sigue así que vas por el buen camino.

    P.D: Creo que por haberme leído el post y todos los comentarios, merezco un premio, ¿no? por que anda que no has rajado ni nada… jajaja

  16. Odei, muchas gracias. Sabes que estamos encantados de tenerte en Kuombo 🙂

  17. Hacer NADA para mejorar los resultados con tu equipo de trabajo, ¿Puedes explicarnos màs?, me resulta insterense esta informacion. Saludos.

  18. Pingback: La Tinença de Benifassà, un lugar genial para descansar en familia

  19. No puedo estar más de acuerdo! En este caso el proceso de destete más difícil para la mama q para El Niño! XQ bajar al lío nos hace sentirnos importantes… Pensar q aportamos valora ese ego es jodido de quitar como bien cuentas ggg

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